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| Presentación | Introducción | Contexto Internacional | Europa y la DMA | España y Andalucía |
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PRESENTACIÓN  |
El Centro de las Nuevas Tecnologías del Agua (CENTA), con el apoyo de la Oficina para la Década Mundial del Agua de Naciones Unidas, el Ministerio de Medio Ambiente, la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Agencia Andaluza del Agua está organizando el II Congreso Internacional Smallwat07: Tratamiento de aguas residuales en pequeñas colectividades www.smallwat.org que se celebrará en Sevilla (España) del 11 al 15 de noviembre de 2007.
El Smallwat07 pretende erigirse en la antesala del Año Internacional del Saneamiento Ambiental 2008 en cuanto que, por un lado, analizará la situación mundial del saneamiento y depuración a pequeña escala a través de visiones regionales y, por otro, dará a conocer los últimos avances científico-técnicos en la materia, con especial incidencia en las tecnologías no convencionales que, por sus propias características, son las que mejor se adaptan a las pequeñas comunidades, principalmente por sus bajos costes y su sencillez de manejo.
De esta forma, el planteamiento general del congreso coincide con parte de las metas establecidas en la primera reunión preparatoria del Año Internacional de Saneamiento Ambiental 2008, en la que se planteó la necesidad de promover una mayor difusión de las cuestiones relativas al saneamiento y la higiene en los ámbitos locales, nacionales e internacionales.
Acorde con las nuevas directrices marcadas desde la Comisión Europea en pro de un desarrollo sostenible y de una gestión integral y más eficaz de los recursos, el SmallWat07 tiene entre sus metas poner el conocimiento al servicio de la sociedad, propiciando la implementación de medidas que favorezcan la igualdad y que logren reducir las diferencias entre los países más desarrollados y los menos favorecidos. En definitiva, comprometerse y solidarizarse con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, poniendo el avance de los conocimientos en la materia al servicio de las poblaciones más vulnerables. |
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INTRODUCCIÓN  |
El gran reto al que se enfrenta el hombre del siglo XXI es poder alcanzar un nivel de desarrollo a nivel global que corrija las grandes desigualdades de la población mundial, asegurando un nivel de vida digno y unas condiciones personales mínimas para cualquier habitante de la Tierra. Todo esto, garantizando que el impacto que ello suponga sobre los recursos naturales permita la conservación de los mismos para su uso y disfrute por parte de las generaciones venideras. Así lo estableció la Conferencia de Río de Janeiro sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992) y lo ratificó la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en 2002. Si en la primera de ellas se llegó a la conclusión de que la protección del medio ambiente, el desarrollo social y el económico eran fundamentales para lograr el desarrollo sostenible, la de Johannesburgo va más allá, adquiriendo compromisos más fuertes que logren reducir las enormes diferencias entre ricos y pobres, abogando por la universalidad de la dignidad humana en su concepto más amplio.
Sin lugar a dudas, para alcanzar este objetivo global, una de las metas más importantes a la que debemos hacer frente es la relativa al acceso al agua potable y al saneamiento básico, elementos esenciales en el desarrollo de un país.
Si bien el agua ha sido entendida tradicionalmente como un bien consumible, en la actualidad hablamos del agua como un recurso escaso cuyo acceso no es asequible para todos de la misma manera. Los países han tomado mayor conciencia de que estamos ante un recurso escaso y de limitadas posibilidades de acceso para una gran parte de la población mundial. Es decir, existe un desequilibrio importante entre los países desarrollados y aquellas áreas menos favorecidas en todo lo que se refiere al acceso y depuración de las aguas.
A pesar de los esfuerzos realizados hasta el momento, muchos países aún no están en condiciones de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) relacionados con el agua. En la Cumbre de Johannesburgo se reconoce la necesidad de emprender acciones específicas en materia de agua a nivel mundial dado el papel estratégico que este recurso juega para la consecución de los ODM y, tras la presentación del Primer Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hidrícos en el Mundo realizada durante el Tercer Foro Mundial del Agua (Kyoto, 2003) en el año 2005, la comunidad internacional y Naciones Unidas declararon el inicio de la Década Mundial del Agua, una iniciativa que se impulsa para lograr reducir a la mitad en el 2015 la población mundial sin acceso a una fuente segura de agua potable y a un saneamiento básico.
En la actualidad, más de mil millones de personas están privadas del derecho a un agua limpia, la mayoría procedentes de los países más pobres, mientras que 2.600 millones no tienen acceso a un saneamiento adecuado. Las diferencias entre comunidades ricas y pobres y entre las urbanas y rurales agudizan aún más la grave situación, en tanto que la falta de un saneamiento básico repercute negativamente sobre la salud y el desarrollo social, principalmente en las mujeres y niños. El continente asiático representa más del 60% del total de la población que aún carece de acceso al agua potable y de un saneamiento básico adecuado.

Según los informes de UNICEF y la OMS, cada año mueren cerca de 1,8 millones de niños como consecuencia directa de la diarrea y otras enfermedades causadas por el agua sucia y por un saneamiento insuficiente. A comienzos del siglo XXI, el agua sucia es la segunda causa de muerte infantil en el mundo, a pesar de que contamos con la financiación, las tecnologías y las capacidades para hacer que la crisis del agua pase a formar parte de la historia.
El saneamiento y tratamiento adecuado de las aguas residuales generadas por la actividad humana supone un doble beneficio: por un lado, mejora las condiciones de vida de la población afectada (pobreza, higiene, salubridad, etc) y, por otro, supone una estrategia de conservación del buen estado ecológico de los recursos hídricos.
Para plantear un diagnostico global de la situación, conscientes de la dificultad que supone generalizar a nivel mundial, podemos afirmar que en las grandes y medias ciudades y, en general, en aquellas áreas en las que los niveles de desarrollo social, económico y tecnológico son adecuados, el problema esta más o menos solucionado. En contraposición, la población más afectada en cuanto a carencia de servicios básicos de agua potable y saneamiento se concentra en las áreas rurales y dispersas, así como en las conurbaciones de las grandes ciudades de los países más desfavorecidos.
Es en este contexto donde se dan importantes limitaciones económicas y técnicas, por lo que es preciso disponer de soluciones robustas y adaptadas que garanticen una eliminación y tratamiento adecuado de las aguas residuales, con un coste de implantación mínimo y que posibiliten unos costes de servicio asequibles para la población beneficiada del mismo. Los sistemas descentralizados, a pequeña escala, así como las denominadas tecnologías no convencionales de depuración, realmente suponen una solución en este contexto, ya que su similitud con los procesos de depuración natural, así como su simplicidad en el manejo y explotación, abaratan sensiblemente tanto los costes de infraestructura como los de servicio.
En los últimos años, hemos podido observar un notable avance científico técnico en el desarrollo de tecnologías de saneamiento y depuración, especialmente en lo que se refiere a tecnologías no convencionales, naturales o de fito-depuración, que han sido objeto de numerosos e importantes trabajos de investigación por parte de la comunidad científica. Sin embargo, estos avances no se han traducido en una solución del problema. Es por ello que la comunidad científica debería hacer una reflexión a este respecto y plantearse en qué medida los avances técnicos están contribuyendo a mejorar la situación mundial en materia de saneamiento básico y depuración y, por tanto, en qué medida sus esfuerzos contribuyen a la consecución de los ODM. |
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CONTEXTO INTERNACIONAL  |
Los estudios indican que el acceso al agua potable y el saneamiento adecuado de las aguas residuales urbanas constituyen un elemento vertebrador del desarrollo de un país. El fenómeno migratorio en países poco desarrollados, en los que la población abandona las zonas rurales para irse a la ciudad en busca de una mayor calidad de vida, está propiciando la aparición de bolsas de marginalidad que no sólo no disminuyen los niveles de pobreza, sino que también genera múltiples problemas sanitarios debido a las deficientes condiciones en las que se ven abocados a vivir.
Sin embargo, todo este proceso que también se ha dado con anterioridad en los países del primer mundo, es susceptible de ser solucionado ya que está claramente demostrado que una actuación efectiva, a través de una serie de medidas correctivas así como la creación de infraestructuras de abastecimiento, es suficiente para garantizar ciertos niveles de calidad que frenen este proceso migratorio y consolide las zonas rurales como poblaciones aptas para el desarrollo de una vida digna.
Los orígenes del problema varían de un país a otro, aunque destacan diversos factores comunes. En primer lugar, son pocos los que abordan la cuestión del agua y el saneamiento como una prioridad política; en segundo lugar, algunas de las personas más pobres del planeta están pagando algunos de los precios más altos del mundo por el agua, lo que refleja la limitada cobertura de las redes de abastecimiento en los barrios pobres y asentamientos ilegales en los que vive la población.
A grandes rasgos, esta sería la situación del agua y el saneamiento por regiones a nivel internacional.
América Latina y el Caribe
La distribución de agua potable y servicios de saneamiento sigue un modelo de desigualdad característico de una región con agudas disparidades socioeconómicas. Dentro de los países de América Latina y el Caribe, las diferencias entre las zonas urbanas y rurales son especialmente pronunciadas, así como las que existen dentro del medio rural.
La cobertura general de agua potable aumentó de un 83% en 1990 a un 91% en 2004. La región es relativamente rica en recursos de agua disponibles, aunque existen amplias zonas áridas y elevadas donde la escasez de agua es un problema grave. El número absoluto de personas sin acceso a fuentes mejoradas de agua potable se redujo en una tercera parte, de 74 millones en 1990 a 50 millones en 2004.
La cobertura de saneamiento aumentó de un 68% a un 77% entre 1992 y 2004, y 127 millones de personas obtuvieron acceso en ese período. Pero para alcanzar la meta es necesario que otros 103 millones obtengan acceso a partir de ahora hasta 2015.
La cobertura de agua potable en el medio urbano es muy elevada, un 96%. Pero la cobertura rural se encuentra a la zaga con un 73%, y 34 de los 50 millones de personas sin acceso a fuentes mejoradas de agua potable viven en zonas rurales.
Estas disparidades son incluso mayores en el caso del saneamiento. Aunque un 86% de las personas que viven en zonas urbanas tienen acceso a instalaciones mejoradas de saneamiento, éstas se encuentran disponibles solamente para un 49% de las poblaciones rurales.
En la región persisten también amplias disparidades en el acceso al agua y el saneamiento relacionadas con la situación social y económica. Entre las poblaciones indígenas, el nivel de los servicios es mucho más bajo, así como en las zonas urbanas pobres y en las poblaciones de afrodescendientes.
Los huracanes, las inundaciones y los terremotos son frecuentes en la región, a menudo con efectos devastadores sobre el abastecimiento de agua y la salud pública. Entre 1994 y 2003, las pérdidas económicas en materia de agua y saneamiento se cifraron en 650 millones de dólares, como resultado de los daños que sufrieron por lo menos 2.100 sistemas urbanos y 4.500 acueductos rurales, y la destrucción de 28.000 pozos y 173.000 letrinas.
Por otro lado, la tasa de mortalidad de menores de cinco años para América Latina y el Caribe se redujo en un 43% entre 1990 y 2004. Y tanto en la esfera del agua como del saneamiento, 16 de los 33 países de la región se encuentran bien encaminados para alcanzar las metas del ODM.
África
Con sólo un 64 por ciento de la población teniendo acceso a un abastecimiento de agua adecuado, África es proporcionalmente la región del mundo que más sufre de la ausencia de este servicio. La situación es mucho peor en las zonas rurales donde la cobertura es sólo del 50 por ciento comparada con el 86 por ciento en las zonas urbanas. Todavía aún más de la mitad de los habitantes de las zonas urbanas carecen de un abastecimiento adecuado, si por ello entendemos disfrutar de una conexión hasta el hogar o de una toma de agua en el jardín.
La situación de agua y saneamiento en África occidental y central es particularmente grave, pues registra la tasa más elevada de mortalidad entre los menores de cinco años de todas las regiones en desarrollo. La mayor parte de la población de la región está concentrada en las zonas rurales, pero el proceso de urbanización está avanzando rápidamente. En el período comprendido entre 1990 y 2004 aproximadamente 49 millones de pobladores de las zonas urbanas obtuvieron acceso a fuentes mejoradas de agua potable (en comparación con solo 26 millones de las zonas rurales). Pero ese incremento no correspondió al crecimiento de la población urbana, y el número de habitantes de las zonas urbanas sin acceso se duplicó, pasando de 17 millones a 34 millones.
Los conflictos civiles, junto con las poblaciones de refugiados y desplazados internos que generan, han supuesto una carga excesiva para los recursos de la región y retrasado el progreso en cuanto a la cobertura de agua y saneamiento.
Oriente Medio y África del Norte
Aunque más de la mitad de los países en la región de Oriente Medio y África del Norte con datos suficientes para calcular tendencias se encuentran en camino de cumplir la meta relativa al agua potable, el acceso a fuentes mejoradas de agua potable aumentó sólo marginalmente en el conjunto de la región, de un 86% en 1990 a un 88% en 2004. Y el número de personas sin acceso aumentó de 39 millones a 44 millones durante este mismo periodo. De ellos, alrededor de 34 millones viven en las zonas rurales, aproximadamente la misma cifra que en 1990. Pero en 2004 había casi el doble de habitantes de zonas urbanas sin agua potable que en 1990.
En la esfera de la cobertura de saneamiento, en la región de Oriente Medio y África del Norte se produjeron progresos levemente mayores, de un 68% en 1990 a un 74% en 2004, lo que significa que 87 millones de personas obtuvieron acceso y que es muy probable que se alcance la meta de saneamiento de los ODM cifrada en un 84%. Sin embargo, el número de personas sin acceso aumentó durante este periodo en términos reales, de 88 millones en 1990 a 96 millones en 2004. Para alcanzar la meta, se necesita llegar a otros 107 millones de personas para 2015.
La desigualdad entre las zonas urbanas y rurales en la cobertura de saneamiento es considerable, ya que se cifra en un 90% y un 53%, respectivamente.
Las situaciones de emergencia relacionadas con los conflictos siguen siendo un importante motivo de preocupación. La prioridad es enviar agua potable directamente a las familias necesitadas y rehabilitar los sistemas de agua y saneamiento dañados.
Asia
La cobertura de saneamiento de Asia meridional se encuentre entre las más bajas del mundo, en un 37%, prácticamente la misma que la de África subsahariana. Los 921 millones de personas de la región que viven sin letrinas representan más de una tercera parte del total mundial.
La situación es especialmente preocupante para los niños y niñas de la región. La mortalidad de menores de cinco años en Asia meridional es la mayor en el mundo en desarrollo fuera de África subsahariana.
La región ha impulsado el acceso a fuentes mejoradas de agua, al ampliar la cobertura de un 71% en 1990 a un 85% en 2004 y ha cumplido prácticamente con la meta de los ODM, de un 86%. El número absoluto de personas de la región sin fuentes mejoradas de agua potable ha disminuido en una tercera parte aproximadamente, de 326 millones en 1990 a 222 millones en 2004. Alrededor de 445 millones de personas obtuvieron acceso durante este periodo, un 88% de ellos en la India y el Pakistán. Pero se necesita abastecer a otros 243 millones para alcanzar la meta en 2015.
El aumento proporcional en el acceso a instalaciones mejoradas de saneamiento en Asia meridional ha sido incluso mayor que en la esfera del agua potable. La tasa ha sido de más del doble, de un 17% en 1990 a un 37% en 2004, pero comenzó a niveles tan bajos que será necesario acelerar considerablemente el ritmo para que la región cumpla con la meta del ODM de un 59%. Para 2015 tendrán que obtener acceso otros 478 millones de personas.

En lo que se refiere a la cobertura de saneamiento, en Asia meridional se producen las disparidades más graves del mundo entre las zonas urbanas y rurales. Y mientras que el número de personas sin acceso al saneamiento en las zonas urbanas aumentó de 139 millones en 1990 a 153 millones en 2004, hay más del doble de posibilidades de que las poblaciones urbanas tengan acceso al saneamiento, en detrimento de las rurales.
Por el contrario, en el caso del acceso a fuentes mejoradas de agua potable, Asia meridional casi redujo a la mitad la diferencia entre las zonas urbanas y rurales desde 1990 hasta 2004.
Si nos centramos en Asia oriental y el Pacífico encontramos que hay 402 millones de personas sin acceso a fuentes mejoradas de agua potable y otros 272 millones más de personas tendrán que obtener acceso en 2015 para que se alcance la meta.
El progreso de la región en la cobertura de saneamiento fue incluso más notable, ya que aumentó de un 30% en 1990 a un 51% en 2004, y casi medio millón de personas obtuvieron acceso durante ese periodo. Sin embargo, la cifra total de personas que todavía no disponen de acceso sigue siendo muy amplia, 944 millones. Más de una tercera parte de la población del mundo sin acceso a saneamiento básico vive en Asia oriental y el Pacífico.
Como ocurre en todas las regiones del mundo, las personas que viven en las zonas urbanas tienen más probabilidades de disponer de acceso a fuentes mejoradas de agua potable e instalaciones de saneamiento que las personas que viven en las zonas rurales.
Alrededor de un 92% de la población de las zonas urbanas de la región se benefician del abastecimiento de agua potable mejorada, pero se trata de una reducción con respecto al 97% que había en 1990 y ha conducido a un aumento cinco veces mayor del número de pobladores urbanos sin acceso al agua potable entre 1990 y 2004, debido a la rápida urbanización. |
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EUROPA Y LA DMA  |
La depuración de las aguas residuales ha sido una preocupación constante por parte de las autoridades competentes en el marco europeo a lo largo de los últimos años. Fiel reflejo de esta preocupación es la Directiva 91/271/CEE sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas, que establece los criterios y plazos a cumplir para la depuración de las aguas residuales en todos los Estados miembros en función del tamaño de la población, el lugar y la zona de vertido, y la Directiva 2000/60/CEE (Directiva Marco del Agua) por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas. Ambas normas inciden en la necesidad de un tratamiento apropiado de los vertidos con la finalidad de mantener un buen estado ecológico de las aguas.
Las obligaciones establecidas en estas directivas han marcado las actuaciones a nivel europeo en materia de depuración en los últimos años, además de haber condicionado toda la normativa posterior sobre tratamiento de aguas residuales en los países miembros de la UE.
Los progresos en la aplicación de la Directiva 91/271 han supuesto un empuje muy importante y determinante en el marco de la depuración, tanto nacional como internacional, aunque no definitivo, ya que aún existen numerosas poblaciones sin tratamiento de sus aguas residuales o, en cualquier caso, con un tratamiento insuficiente.
En Europa, ante la finalización de los plazos establecidos por la citada Directiva, las actuaciones llevadas a cabo en materia de depuración en los últimos años han incidido, fundamentalmente, sobre aquellos municipios que cuentan con una población dentro del intervalo de los 2.000 y los 10.000 hab-eq. En estos núcleos es donde se han localizado las mayores carencias relacionadas con la dotación de infraestructuras, así como deficiencias en los modelos de gestión. Esta situación se agrava en el caso de núcleos de menos de 2.000 h-e debido, entre otras causas, a las limitaciones de sus recursos económicos, la falta de personal especializado, su localización descentralizada, etc., que repercute en un deficiente control sobre el servicio de saneamiento y depuración de sus aguas residuales.
Estos núcleos por debajo de 2.000 h-e tienen aún ante si un largo camino que recorrer en materia de depuración y saneamiento de sus aguas, a pesar de que los plazos establecidos por la normativa europea han finalizado.
Ante esta situación se buscan soluciones sostenibles para estas pequeñas colectividades que se adapten a las particularidades del entorno, lo que supone un gran impulso para las llamadas tecnologías no convencionales y los sistemas descentralizados. |
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ESPAÑA Y ANDALUCÍA  |
La situación de la depuración a nivel europeo, en lo que a pequeñas comunidades poblacionales se refiere, es un fiel reflejo de lo que ocurre en España. Los últimos estudios realizados cifran en más de 800 las aglomeraciones urbanas con población superior a los 2.000 habitantes que incumplen la Directiva 91/271/CEE. De este número de aglomeraciones, un alto porcentaje corresponde a núcleos de pequeña población (inferiores a 5.000 habitantes). El grado de incumplimiento se eleva para los núcleos por debajo de 2.000 h-e.
Este problema se ha visto agravado con el incremento en el número de zonas declaradas como sensibles, lo que ha provocado un aumento en la cifra de pequeñas aglomeraciones que, al verter sus aguas a estas zonas, han de contar al menos con un sistema de tratamiento secundario para alcanzar el grado de “tratamiento adecuado”.

En España, aproximadamente el 39% de la población (cuyo último censo arrojó un valor total de 44.708.964 habitantes) habita en núcleos con población inferior a los 10.000 habitantes, siendo superior a 77.000 la cifra de aglomeraciones urbanas con menos de 10.000 habitantes. Estos datos permiten dar una idea de la elevada dispersión de la población que requiere de unas infraestructuras y una calidad de servicio en materia de ciclo urbano del agua, que no debe ser inferior al nivel del que gozan las grandes poblaciones.
En la actualidad, el Gobierno de España trabaja en la elaboración del Plan Nacional de Calidad de las Aguas: Saneamiento y Depuración 2007-2015, cuyo principal objetivo es dar cumplimiento a las metas no alcanzadas relativas a la Directiva 91/271 así como a las nuevas necesidades planteadas por la DMA. En este sentido, el Plan gira en torno a varios ejes principales, entre ellos:
- Un mayor reparto de competencias entre las diferentes administraciones públicas.
- El fomento de la I+D+I y el de la participación pública para lograr una gestión más eficaz de los recursos hídricos.
Andalucía, pionera en I+D+I
Andalucía cuenta con una gran experiencia en investigación y desarrollo dentro del marco de la depuración en núcleos de pequeña población, siendo su principal referente la Planta Experimental de Tratamiento de Aguas Residuales de Carrión de los Céspedes (PECC).
La PECC, situada a 30 km de Sevilla y gestionada por el Centro de las Nuevas Tecnologías del Agua (CENTA) desde el año 1999, forma parte de una estrategia de I+D+I en materia de depuración de aguas residuales, especialmente enfocada la estudio de las tecnologías no convencionales (TNC), que se viene desarrollando desde hace casi 20 años en Andalucía y cuya característica más destacable es la de conjugar los trabajos puramente científicos y de investigación con un extenso conocimiento de la depuración sobre la realidad del territorio.
Este plan se puso en marcha en el año 1987 con el objetivo de dar respuesta a los problemas de la depuración de las aguas residuales generadas en los núcleos rurales y dispersos, donde es necesario un manejo sencillo y bajos costes de mantenimiento, que se adapten a las limitaciones técnicas y financieras del entorno.
Desde su puesta en marcha, la PECC ha sido una experiencia pionera y un referente tanto a nivel nacional como internacional. Los trabajos desarrollados en esta planta no sólo han servido para mejorar nuestros conocimientos en esta materia sino que, además, han permitido la difusión y la divulgación de los mismos y el traslado de nuestra experiencia a otros territorios, como Marruecos y Latinoamérica.
Todos los sistemas de depuración con tecnologías no convencionales están implantados a escala en la PECC, lo que hace de ella un centro único para que tanto gestores como investigadores y las distintas instituciones implicadas en la depuración puedan evaluar sobre el terreno las opciones que ofrecen estas tecnologías así como llevar a cabo la aplicación de las mismas en sus respectivos ámbitos de gestión. |
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